El relevamiento parte de planos de planta y mediciones tomadas en el lugar, no de la ficha del alquiler. Así se detectan antes los muros que no coinciden, las alturas útiles y los rincones que condicionan la tabiquería seca.
La propuesta llega como esquema de planta para revisar en conjunto: cuántos puestos entran, dónde va la sala de reunión, cómo se resuelve la circulación. Se ajusta con el uso previsto antes de comprometer presupuesto en obra.
Tabiquería, iluminación técnica, mobiliario a medida y acústica básica comparten una secuencia de trabajo. Cada oficio sabe qué le toca y en qué orden, lo que evita rehacer paredes o mover instalaciones ya cerradas.
El equipo define qué se prioriza cuando el espacio es chico: más puestos o más sala, almacenamiento o circulación amplia. El estudio traduce esas decisiones a criterios técnicos y las deja asentadas en la propuesta.
El primer paso es escribir con las medidas del espacio y recibir un esquema de distribución sin cargo. Con ese punto de partida se aclara qué incluye la coordinación y qué queda fuera, sin plazos prometidos de antemano.
Para ver cómo se encadenan estas etapas, revisá el método de trabajo del estudio o mirá las prestaciones que se coordinan en obra.
El esquema inicial se apoya en las medidas que nos envíes. Si preferís ver cómo se organiza el trabajo por etapas, revisá los servicios del estudio o conocé las soluciones por tipo de espacio.
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