El plano que entrega el propietario sirve como punto de partida, no como verdad. Relevamos el espacio en sitio, contrastamos medidas y dejamos registro de las diferencias. Es el dato más útil para comparar dos locales parecidos en Palermo, Belgrano o el centro porteño.
Antes de discutir metraje, ubicamos el recorrido de las personas, la posición de la vitrina o la recepción y el ancho real de los pasillos. Un local que se ve amplio en fotos puede quedar apretado cuando se dibujan los puestos y las salas.
Revisamos la instalación existente para saber si admite iluminación técnica y tabiques secos sin rehacer todo el tendido. En coworkings sumamos la acústica básica de las salas de reunión, porque dos oficinas contiguas se escuchan entre sí aunque el plano no lo muestre.
Relevamiento, propuesta de distribución y coordinación de gremios se documentan con planos y notas que el equipo puede leer sin depender de una llamada. Si una decisión cambia, queda registrada la versión anterior y el motivo del ajuste.
No publicamos plazos cerrados ni ahorros garantizados. Decimos qué se puede verificar con planos y mediciones, qué depende del estado del local y qué conviene consultar con el área de habilitación de CABA antes de comprometerse.
Antes de firmar, conviene tener el espacio medido y leído.
Escribir con las medidas del espacioNo hace falta tener los planos del propietario en orden. Alcanza con un croquis y las medidas que tengas a mano; lo que falte lo revisamos juntos en el relevamiento.
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